Guardia de televisión: reseña la primera temporada de «Locke and Key» (2020)

Título original: «Locke & Key». 2020. 10 episodios de 50 min. EEUU. Dirección: Carlton Cuse (Creador), Meredith Averill (Creador), Michael Morris, Vincenzo Natali, Tim Southam, Mark Tonderai, Dawn Wilkinson. Guion: Carlton Cuse, Meredith Averill, Aron Eli Coleite, Albert Torres, Elizabeth Ann Phang, Vanessa Rojas. Cómic: Joe Hill. Reparto: Emilia Jones, Jackson Robert Scott, Connor Jessup, Darby Stanchfield, Asha Bromfield, Kolton Stewart, Kevin Alves, Thomas Mitchell Barnet, Coby Bird, Griffin Gluck, Laysla De Oliveira, Eric Graise, Hallea Jones, Petrice Jones, Sherri Saum, Bill Heck, Genevieve Kang, Felix Mallard, Steven Williams, André Dae Kim, Nicole Stamp, Kaleb Horn, Isai Rivera Blas, Chris Britton, Bobby Brown, Jesse Camacho, Ken Pak, Chris Farquhar

Una serie fantástica con el sello de Stephen King, quien ha legado parte de sus inquietudes a su hijo Joe

Cuando Rendell Locke resulta brutalmente asesinado por Sam Lesser, un alumno del instituto donde trabajaba como orientador, su familia, superviviente de milagro, abandona Seattle y se desplaza a la otra punta del país, hasta Massachusetts, para empezar de cero. Quizá ir a vivir a Keyhouse, la vieja casa señorial de los Locke, una lóbrega mansión que los pobladores de la pequeña ciudad de Matheson (aunque en el cómic era Lovecraft) creen encantada, no sea la mejor idea, pero no tienen otro sitio al que ir ni sostenimiento alguno que no sea el de Duncan, el hermano pequeño de Rendell.

Esta familia rota de forma violenta la forman la viuda, Nina (alcohólica y traumatizada), y sus hijos Tyler (popular y deportista), Kinsey (tremendamente insegura) y Bode (el benjamín).

Bode, quien disfruta de sus exploraciones por la vieja mansión como el que más, no sólo se percatará de susurros que lo conducen a extrañas y mágicas llaves poseedoras de poderes tan extraordinarios como peligrosos, sino que descubrirá a una chica en un pozo sellado. Una chica que se presenta primero como una amiga, pero que pronto mutará en un ser tenebroso al que hay que evitar y cuya naturaleza real nos es desconocida por el momento; una mujer que responde al nombre de Dodge, a la que martiriza el anhelo por hacerse con todas las llaves de los Locke, sobre todo con la que abre la misteriosa “puerta negra” que se encuentra al final de la cueva marina. Tanto es así, que ella tiene mucho que ver con la tragedia de la familia Locke y el crimen perpetrado por el trastornado y manipulable Sam Lesser.

Pronto los descubrimientos de Bode serán transmitidos a sus hermanos mayores, quienes por suerte conservan la capacidad mágica de escuchar los susurros y de recordar los incidentes que causan las llaves, como la terrorífica escena del espejo, cosa que no sucede con los adultos, como en el caso de Nina. Tyler y Kinsey se adentrarán más y más en las llaves, mientras Nina, para su pasmo, va desentrañando un pasado del que su marido nunca le habló, relacionado con la muerte de varios de sus amigos durante la noche de la graduación del instituto, ahogados en unas cuevas marinas al verse sorprendidos por la pleamar. Una noche de la que los supervivientes no quieren ni oír mencionar; un pasado que acabará costando vidas más de veinte años después.

Mientras todo esto sucede, como más del cincuenta por ciento de la trama la protagonizan adolescentes, ha de haber cabida para esos lances tan propios de la edad, ya me entendéis, el insti y las hormonas, con un Tyler coladito por Jackie Veda, y con una Kinsey que, con la llave cabeza, es capaz de extirparse el miedo y dejar atrás su timidez, además de abusar del poder mágico de las mismas.

Conocía la existencia del cómic escrito por Joe Hill, uno de los hijos de Stephen y Tabita King, e ilustrada por Gabriel Rodríguez desde hace años (su primera edición es de 2008), aunque nunca me he puesto a la tarea de leerlo, por lo que desconozco cuál puede ser el nivel de fidelidad de esta adaptación. Eso sí, si os pasáis por la Wikipedia, os podéis destripar toda la trama, incluso lo que se han callado en esta primera temporada y que se dejará, a buen seguro, para las siguientes (gracias por la discreción). Por lo poco que he visto, sobre todo portadas, éstas le concedían al argumento un aura más siniestra, aunque he de reconocer que estos pocos capítulos de los que se compone la primera temporada me han gustado mucho y casi me los he visto de un tirón, aunque la serie va a su propio ritmo, más lento que rápido.


No hay comentarios

Con la tecnología de Blogger.