Guardia de cine: reseña de «Best Seller» (1987)
Un thriller de tintes oscuros que mezcla crimen, literatura y corrupción en una historia marcada por la tensión psicológica entre dos personajes opuestos pero condenados a entenderse
Quince años después del atraco a un depósito de pruebas y documentos del Departamento de Policía de Los Ángeles —que se saldó con tres agentes asesinados y uno herido—, el único superviviente de aquel incidente sigue trabajando como oficial. Dennis Meechum continúa llevando la placa prendida en el pecho, pero también se ha hecho un nombre en el mundo literario gracias a los libros que ha ido escribiendo durante la última década, especialmente aquel en el que relata el atraco desde su versión de los hechos y el análisis de las pruebas.
Han pasado quince años, pero Dennis no ha podido olvidar aquel día. Lo que no esperaba era que Cleve, uno de los criminales implicados, acabaría contactando con él durante una redada. Cleve es un asesino despiadado embarcado en una vendetta personal contra su antiguo jefe, el magnate y filántropo David Madlock, cuya posición en la alta sociedad y la política se debe a su falta de escrúpulos y a la eliminación sistemática de sus adversarios.
Cleve quiere que Dennis le crea todo lo que cuenta sobre Madlock y los crímenes cometidos en su nombre, para que luego escriba un libro biográfico con el que arruinar a su exjefe.
Intrigado y receloso, Dennis se deja llevar por Cleve a distintos escenarios del crimen, ya muy fríos. Aunque siente repulsión por Cleve, también se ve atraído por su aura: la de un asesino a sangre fría que no quiere ser visto como un monstruo.
Dennis no sabe si está ante un peligroso demente con aires de grandeza o ante alguien que dice la verdad. Solo cuando Madlock empiece a sentirse amenazado por el libro que Dennis comienza a escribir —mientras investiga en paralelo—, el oficial se convence de que en el relato de Cleve no hay delirio alguno, por inverosímil que parezca.
La película arranca con fuerza, tiene un ecuador quizá flojo, pero logra remontar hacia un final, no por ello trillado. Sin duda, el peso recae sobre los hombros de Brian Dennehy, que encarna al policía-escritor, y de James Woods, que hace suyo el papel del asesino que quiere convencer a Dennis. Sus constantes enfrentamientos —llegando incluso a empuñar armas— nos sitúan en una habitación cerrada con la llave del gas abierta: un solo chispazo y todo saltará por los aires.
Dennehy da alma a un hombre roto, tanto en lo profesional como en lo familiar, aunque no terminamos de verlo como un escritor. Apenas hay escenas suyas escribiendo o trabajando frente a sus apuntes. Por el contrario, Woods encarna a un personaje mucho más rico y contradictorio: un hombre atractivo y extremadamente violento cuando quiere; con el que uno nunca puede sentirse del todo seguro a su lado.
Hija de su tiempo, Best Seller es una película con las carencias propias del cine de los años 80, con un acento muy marcado, pero es un thriller que funciona.

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