Guardia de literatura: reseña a «Inmortal (Los misterios del detective Saussure nº 1)», de Trinidad Giachino

KDP AMAZON
Versión Kindle
ASIN B00FAQO15Y
156 páginas
Una trama detectivesca y paranormal que se queda en el intento, lastrada por incontables problemas, aunque se observa en la autora cierto potencial

No me avergüenza reconocer que tengo este libro descargado en el Kindle gracias a encontrarlo a 0,00 €; extraña compulsión a la que muchos nos hemos aficionado tristemente y en demasía, en vez de controlarnos y apoquinar unos céntimos para engrasar las anoréxicas cuentas de los escritores que publican en KDP y/o CREATESPACE, entre los que me encuentro yo mismo.

Le di una oportunidad a este texto simplemente porque me atraía la combinación que, en teoría, le permitía a Trinidad gestar una historia detectivesca ambientada en la década de 1950 y con la intervención de elementos paranormales. Prometía mucho, cantidad, pero hay tantas piedras afiladas en este sendero para un lector descalzo, que desmerece mucho el fruto de los desvelos de la autora.

Por empezar, quizá por el tejado o no, la obra clama por una corrección ortotipográfica de urgencia y en profundidad; una o mil revisiones en frío por parte del autor o por una tercera persona (lo más recomendable), pues es rara la “página” en la que no se tope uno con palabras que sobran, construcciones equivocadas, términos incorrectos o nada apropiados (un empleado de funeraria nunca diría «tenga más respeto por los muertos», sino que «por los difuntos»), etc.; todo ello, sucio remanente de correcciones pasadas que no se han ejecutado con plena conciencia, concentración y dedicación (lo sé, porque a mí también me sucede).

Por otro lado, la ambientación es pobre. ¿1950? Pues, no sé; podría ser cualquier época en la que hubiera automóviles. Y la falta de detalle y/o control es aún más clamorosa en la propia presentación de la trama y en sus puntales de sostén. Lord Hurlington es un anciano de 213 años que no puede morir, y eso que lo ha intentado (no será por falta de ganas), pero la presentación llega a ser (y discúlpame Trinidad) cómica, pues no parece quedar nunca muy claro en las conversaciones cuánto tiempo ha transcurrido en realidad. Por ejemplo, si no recuerdo mal, el viejo deja caer la obviedad de que, probablemente, ninguno de sus coetáneos estará vivo. ¡Hombre! Suponemos que estarán, sea dicho sin ganas de hacer sangre, bien muertos; que los siglos pasan para todos.

Lord Hurlington nace en el s. XVIII, sin embargo, toda la descripción parece querer ubicarnos en el s. XIX (quizá el problema sea mío); por no incidir en que se observa escaso cariño en cuanto a las reseñas vinculadas al pasado, demostrándose una nula labor de documentación e investigación por parte del autor (los periódicos del s. XVIII eran de todo menos un medio de información de masas, entre otras cosas).

La historia paranormal, cuya resolución se encomienda al típico detective pobretón y expolicía, sin saberse muy bien por qué, pierde interés al dar pie a la tesis de una suplantación de identidad del padre del anciano lord Hurlington, Frederick, y su vinculación con la casa de invitados. Esa parte está muy bien, sin embargo…

Por último, el final es edulcorado, como en los últimos minutos de cualquier película que se precie de Steven Spielgberg de finales de los ’70 y comienzos de los ’80; por no añadir que es precipitado, finiquitado en un abrir y cerrar de ojos.

Es una lástima, pues he apreciado en el texto que la autora cuenta con buenas, excelentes herramientas en su “caja de la imaginación”; es capaz de trasladar de forma muy acertada y al papel las sensaciones del protagonista/narrador. Tiene buenos “dedos”; solo le ha fallado todo lo demás.

Publicada en Amazon el 23 de Mayo de 2016

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