Guardia de cine: reseña de «Tank Girl» (1995)

Título original: Tank Girl. 1995. 104. EEUU. Dirección: Rachel Talalay. Guion: Tedi Sarafian, basándose en la obra de Alan Martin y Jamie Hewlett. Reparto: Lori Petty, Ice-T, Naomi Watts, Don Harvey, Jeff Kober, Malcolm McDowell, Ann Cusack, Iggy Pop, James Hong. Música: Graeme Revell

Si os animáis a ver esta película, que sea bajo vuestra propia responsabilidad

Un cómic tan “punkarra”, excesivo y recargado como Tank Girl, al igual que sucede con el manga más desenfrenado y fantasioso, no encaja bien en una película de acción real. Y si, además, se estructura de manera que la historia resulta inconexa, insufrible y aburrida, el desastre está asegurado.

Habría ganado mucho (o al menos algo más) si se hubiera optado por producir una obra de animación, al estilo del clip previo a los títulos de crédito finales. Sin embargo, en aquellos años, la animación para adultos en Occidente no contaba con una calidad adecuada.

Aun así, había que tener valor para tomar esta obra por los cuernos y adaptarla en los ya lejanos años noventa.

Si desconocéis qué es Tank Girl y de qué trata, basta decir que es una irreverente comedia posapocalíptica protagonizada por Rebeca Buck, una joven lenguaraz y desvergonzada que sobrevive en el páramo australiano del año 2033. La Tierra sufrió un cataclismo astronómico años atrás y lleva trece años sin llover, por lo que el agua es el recurso más escaso y valioso.

Sin querer extenderme demasiado, la película opta por la típica historia de lucha entre el bien y el mal, con un villano despiadado llamado Kessle (interpretado por el siempre particular Malcolm McDowell), líder de la corporación Water and Power. El resultado es una especie de Mad Max con estética kitsch, desenfadada, absurda, anárquica y deshilvanada. Demasiado caótica para funcionar.

El cómic Tank Girl nació en 1988 de la mano de Alan Martin y Jamie Hewlett, y su repercusión ha perdurado hasta nuestros días gracias a su carácter revolucionario y su estética ecléctica, que combina diversas técnicas narrativas e ilustrativas. Su auge se situó entre su publicación y el estreno de la película, aunque la serie fue recuperada en 2007.

La película de Rachel Talalay (nombre de sobra conocido en producciones como Doctor Who, Riverdale, American Gods, etc.) resulta bochornosa en ciertos momentos (como los números musicales) y pobre en ejecución, no solo por su ajustado presupuesto de 25 millones de dólares. La producción terminó siendo un caos, con los responsables aborreciendo el resultado final. Para colmo, la taquilla apenas recaudó 6 millones de dólares, y que hoy se considere una película de culto no sirve a los involucrados para lamerse las heridas.

Lo rescatable es su banda sonora original, reunida por la controvertida Courtney Love, viuda de Kurt Cobain. Destacan dos temas de Björk, entre ellos Army of Me, aunque la cantante islandesa prefirió desvincular su material musical del proyecto cinematográfico. También cabe mencionar la fugaz aparición de Iggy Pop como Rat Face.


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